Deontología del informático
Deontología del periodista
Deontología del médico
Deontología del psicólogo
Deontología del abogado
Deontología del profesional

Deontologia (del griego δέον "debido" + λόγος "Tratado"; término introducido por Jeremy Bentham en su Deontology or the Science of Morality/Deontologia o la ciencia de la moralidad, en 1889) hace referencia a la rama de la ética cuyo objeto de estudio son los fundamentos del deber y las normas morales. Se refiere a un conjunto ordenado de deberes y obligaciones morales que tienen los profesionales de una determinada materia. La deontologia es conocida también bajo el nombre de "teoria del deber" y, al lado de la axiologia, es una de las dos ramas principales de la ética normativa.

Trata, pues, del espacio de la libertad del hombre sólo sujeto a la responsabilidad que le impone su conciencia. Asimismo, Bentham considera que la base de la deontologia se debe sustentar en los principios filosóficos de la libertad y el utilitarismo, lo cual significa que los actos buenos o malos de los hombres sólo se explican en función de la felicidad o bienestar que puedan proporcionar asuntos estos muy humanistas. Para Bentham la deontologia se entiende a partir de sus fines (el mayor bienestar posible para la mayoria, y de la mejor forma posible)

Los argumentos humanistas de libertad y utilitarismo fueron apropiados en la deontologia, con las exigencias ético-racionales que influyeron de alguna manera en el constitucionalismo colombiano (como que fue amigo de Francisco de Paula Santander y Miranda). Bentham coincide con Rousseau en su idea de que, hasta su tiempo, los sistemas morales y politicos están fundados en el irracional histórico y deben ser sustituidos por una moral y un orden politico naturales, es decir, racionales; lo cual fue acogido por las nacientes repúblicas americanas.

Los primeros códigos deontológicos se aplicaron después de la segunda guerra mundial luego de ver las atrocidades que los profesionales de la salud (Médicos principalmente) aplicaban con las personas justificándose en el ejercicio de la investigación, pero que tampoco tenian ningún tipo de regulación ni control, es asi como durante la guerra fria se comienza a estudiar y aplicar la deontologia en Europa.

Como ya se ha observado, América Latina no ha sido ajena a la apropiación de la deontologia ya que se han implementado muchos códigos deontológicos y éticos principalmente en el área de la salud, incluso existen leyes apoyadas en la deontologia como es el Código Deontológico y Bioético del Psicólogo Colombiano, Ley 1090 de 2006 en el cual el Dr. Nelson Ricardo Vergara C.Psicólogo investigador y gestor de éste código y ley (Psicologia Hoy 2005 y COLPSIC), deja ver claramente la base filosófica Humanista liberal y utilitarista benthamista, muy apropiada para la psicologia moderna y que no menos se hace notar también en la constitución Colombiana de 1991. Este es un claro ejemplo de la fuerza y la solidez del concepto deontológico aplicado y expresado en las leyes democráticas más modernas.

Puede hablarse también de una deontologia aplicada, en cuyo caso no se está ya ante una ética normativa sino descriptiva e incluso prescriptiva. La deontologia aplicada al estudio de los derechos y deberes, particularmente enfocados al ejercicio de una profesión, es el caso de la deontologia profesional. Para su aplicación se elaboran códigos deontológicos, los cuales reglamentan, de manera estricta o bien a modo de orientación, las cuestiones relativas al "deber", de los miembros de una determinada profesión. La deontologia se nutre por un lado del marco juridico, y por otro del marco moral.

Su concepto básico es que obrar "de acuerdo a la ética" se corresponde con obrar de acuerdo a un código predefinido. Un apartamiento de una norma previamente definida, en general por escrito, constituye una actitud o un comportamiento no-ético. Por tanto, hablamos del argumento supremo que ha de orientar cualquier conducta.

Por el contrario, existe otra rama, denominada Teleologia, que define el obrar éticamente como aquella actitud o comportamiento que contempla el bien para la mayoria, determinando qué es correcto y qué no lo es en función del resultado a alcanzar, pues la Teleologia es el tratado sobre el fin, de ahi que el fin último solo es correcto en cuanto sea un bien para todos, sin distinción alguna, ni acepción entre las personas.

La deontologia se divide en 4 fases: Universitaria, Gremial , Ética y normativa

Deontologia profesional

Deontologia profesional hace referencia al conjunto de principios y reglas éticas que regulan y guian una actividad profesional. Estas normas determinan los deberes minimamente exigibles a los profesionales en el desempeño de su actividad. Por este motivo, suele ser el propio colectivo profesional quién determina dichas normas y, a su vez, se encarga de recogerlas por escrito en los códigos deontológicos. A dia de hoy, prácticamente todas las profesiones han desarrollado sus propios códigos y, en este sentido, puede hablarse de una deontologia profesional periodistica, de una deontologia profesional médica, deontologia profesional de los abogados, etc.

Es importante no confundir deontologia profesional con ética profesional. Cabe distinguir que la ética profesional es la disciplina que estudia los contenidos normativos de un colectivo profesional, es decir, su objeto de estudio es la deontologia profesional, mientras que, tal como se apuntaba al comienzo del articulo, la deontologia profesional es el conjunto de normas vinculantes para un colectivo profesional.

Contenido

  • 1 Introducción
  • 2 Origen del concepto
  • 3 Objetivos
  • 4 Ética y moral
  • 5 Deontologia y Ética profesional
  • 6 Relevancia de la ética en el periodismo
  • 7 La deontologia como ética profesional
  • 8 La conciencia profesional
  • 9 La costumbre y la responsabilidad profesional
  • 10 Colegios profesionales
  • 11 Autorregulación
  • 12 Véase también
  • 13 Enlaces externos
  • 14 Introducción
  • 15 Origen del concepto
  • 16 Objetivos
  • 17 Ética y moral
  • 18 Deontologia y Ética profesional
  • 19 Relevancia de la ética en el periodismo
  • 20 La deontologia como ética profesional
  • 21 La conciencia profesional
  • 22 La costumbre y la responsabilidad profesional
  • 23 Colegios profesionales
  • 24 Autorregulación
  • 25 Véase también
  • 26 Enlaces externos

Introducción

A lo largo de la historia ha habido diversas maneras de entender la ética y distintas propuestas morales orientadoras de la vida humana. Es posible decir que la Ética es una parte de la Filosofia Práctica que se ocupa del hecho moral y de los problemas filosóficos que nacen de la conducta humana. La ética se dedica al estudio de los actos humanos, pero aquellos que se realizan por la voluntad y libertad absoluta, de la persona. Todo acto humano que no se realice por medio de la voluntad de la persona y que esté ausente de libertad, no forma parte del campo de estudio de la ética. La ética, por tanto, no inventa la vida moral sino que reflexiona sobre ella. Desde la perspectiva del discurso moral existe la presunción, además, de que el ser humano es en cierto modo libre. Esta consideración deja abierto el campo de posibilidades de actuación de los seres humanos. En el ejercicio de esa libertad se producen conflictos que constituyen la clave de la vida moral y sobre los que la ética, como reflexión teórica, trata de dar luz, para encauzar adecuadamente la praxis, la acción humana.

La propia discusión de una ética profesional ya implica la idea de la existencia de un código moral colectivo con un cierto grado de intersubjetividad y con un carácter vinculante entre sus miembros, y no sólo un mero conjunto de normas apelativas a la intuición, a la emoción o al extremo del relativismo de la moral individual.

Las normas deontológicas son incomprensibles sin la referencia al contexto o grupo social en el que son obligatorias. La obligación se circunscribe a ese grupo, fuera del cual pierden la obligatoriedad.

Escrito por: Alejandra Mantilla Ordoñez

Origen del concepto

El término deontologia procede del griego: to deon (lo conveniente, lo debido) y logia (conocimiento, estudio…); lo que significa, en términos generales, el estudio o la ciencia de lo debido. El objeto de estudio de la Deontologia son los fundamentos del deber y las normas morales. El concepto de deontologia fue acuñado por Jeremias Bentham en su obra Deontologia o ciencia de la moral, donde ofrece una visión novedosa de esta disciplina. Para Bentham, la deontologia se aplica fundamentalmente al ámbito de la moral; es decir, a aquellas conductas del hombre que no forman parte de las hipótesis normativas del derecho vigente, aquellas acciones que no están sometidas al control de la legislación pública. Esto sugiere una de las intenciones de la redacción de los códigos deontológicos: explicitar la dimensión estrictamente moral de una profesión, aquellos comportamientos exigibles a unos profesionales, aunque no estén delimitados juridicamente, o quizá, por ello mismo.

La primera alusión al término deontologia la hizo Bentham en su obra Science de la Morale (Paris, 1832). Con ella queria dotar de un enfoque algo más liberal al concepto ética y convertir en un concepto laico el término, hasta entonces religioso, moral. En otras palabras, pretendia lograr la fórmula kantiana, esquivando la carga de subjetividad de la moral y la ética. En "Deontologia o ciencia de la moral" busca el racionalismo, con un mecanicismo casi matemático con el que valorar los comportamientos por su utilidad. Sin embargo, el intento de Bentham por cambiar el contenido de la moralidad por un concepto más “aséptico” y menos valorativo, no logró esa transformación por el mero hecho de acuñar un nuevo término. Es decir, aun hoy, cuando nos referimos al término deontologia, seguimos relacionando está con la ética y/o la moral.

Bentham considera que la base de la deontologia es el utilitarismo, lo que significa que los actos de las personas se consideran buenos o malos en función de la felicidad global que puedan generar. Según este marco teórico, el fin de una acción debe ser conseguir la máxima felicidad para el mayor número de personas. De este modo, toda acción que conduzca a ese fin, será aceptada como moralmente correcta.

¿Qué es aquello a lo que podemos denominar bien en si o bien incondicional? En nuestro contexto sociocultural actual, es la dignidad de cada persona, que debe ser admitida y garantizada juridicamente y defendida politicamente. La dignidad es aquello que debe constituir el núcleo principal de toda ética filosófica y de toda deontologia profesional que se precie.

Emmanuel Derieux sostuvo que, gracias a la deontologia, la ética profesional adquiere un reconocimiento público; y es que la moral individual se hace trascendente en el campo de la profesión. La deontologia surge como una disciplina que se ocupa de concretar normas en el ámbito profesional para alcanzar unos fines.

Como dice P.Barroso en el Diccionario de ciencias y técnicas de comunicación, “Ética es la ciencia filosófico-normativo y teórico-práctica que estudia los aspectos individuales y sociales de la persona a tenor de la moralidad de los actos humanos, bajo el prisma de la razón humana, teniendo siempre como fin el bien honesto, la honestidad”. A partir de esta definición se deduce su:

Objeto material: realidad que constituye el objeto de estudio. En ética es la persona, el ser y la configutración virtuosa o viciosa que se dé a si o cada uno a través de las acciones. Son susceptibles de calificarse como éticas pues, las acciones humanas que son libres (dependen de la voluntad de la persona). Formal. Punto de vista según el cual las acciones son calificadas como buenas o malas. Se denomina moralidad y se basa en valores y normas.

Conocimiento (Ciencia): Aquello que se sabe de manera cierta y sus causas. Doctrina ordenada que constituye una rama particular del saber humano. Disciplina filosófica. La ética como disciplina filosófica intenta a través de métodos de análisis y experiencia propios de la filosofia, elaborar los conceptos y argumentos para comprender la dimensión moral de la persona.

La moral se puede justificar desde tres perspectivas: la Metaética (viendo qué son los juicios morales como juicios de valor), la Ética normativa y mediante la propuesta de unas reglas práctias para la discusión, escapando del "todo vale".

Metaética: Con este término se designa al estudio sobre la significación, el sentido y la evolución histórica de los conceptos éticos. En un principio se distinguen dos grandes grupos de teorias: Las Cognoscitivistas o Descriptivistas (dicen que podemos conocer la ética o moral en términos de conocimiento verdadero) y las No cognoscitivistas o no descriptivas (en las que no cabe conocimiento propiamente dicho). Dentro de las Descriptivistas, distinguimos las naturalistas (sostienen que los términos éticos describen propiedades observables de las cosas); con el utilitarismo como ejemplo. Y, por otro lado, las teorias no naturalistas (creen que los juicios de valor son verdaderos o falsos, pero las caracteristicas de las cosas no son observables por la experiencia); con el intuicionismo como ejemplo. Dentro de las teorias No Descriptivistas, podemos encontrar el Emotivismo (que sostiene que con afirmaciones morales no expresamos conocimiento, sino emociones con las que intentamos influir o incidir en las emociones y comportamientos de los demás); y el Prescriptivismo (que enuncia que al hacer juicios morales no describimos las cosas "que son", sino "las que deberian ser"; es decir, expresamos imperativos, enunciamos normas).

Ética normativa: Distinguimos las teorias Deontológicas y Teleológicas; incluyendo un tercer grupo: la Ética de la virtud. A grandes rasgos, exponemos las principales diferencias. Las Teorias Deontológicas que tienen como concepto principal el "deber previamente establecido", están inspiradas en Kant. Las Teorias Teleológicas se basan en las consecuencias, y su corriente principal es el utilitarismo. Y, la Ética de la virtud se basa en las actitudes de las personas, con la corriente de Aristóteles como base teórica.

Podemos señalar una serie de caracteristicas que conforman la Ética de la Virtud según Aristóteles.

Para Aristóteles, el orden social en los modos de vida está directamente ligado con el orden natural de los mismos. Aristóteles considera que, lo bueno es hacia lo que tienden las cosas de forma natural. Dicho de otra forma, todo aquello que es natural es, según este autor, bueno.

Sin embargo, esta teoria no está libre de critica. Es, precisamente, la absolutización de su postura la que genera más desacuerdo, ya que no podemos probar, a ciencia cierta, que lo natural puro exista. Por otra parte, muchas cosas de las que consideramos "naturales", nos vienen dadas por la cultura. Además, no podemos olvidar el hecho de que la naturaleza evoluciona, no es estática, por lo que si ésta es susceptible de cambio, lo bueno también se veria afectado.

Propuesta intermedia: La via intermedia se basaria en una idea prescriptivista y también en una perspectiva deontologista. Pero esto no significa que sea incompatible con otros puntos de vista. Es una propuesta teórica, a la par que práctica. Sus principales caracteristicas serian: un punto de vista moral, el diálogo, la racionalidad práctica y la coherencia y universalidad (relacionadas con la idea de imparcialidad).

Podemos señalar una serie de caracteristicas que conforman la deontologia kantiana.

Kant, al definir la deontologia, hace referencia al deber y a las obligaciones, no nos habla de una ética relacionada con el porvenir del hombre, de sus objetivos o de sus aspiraciones en la vida, más bien, enfoca la ética a una ética del deber, la cual establece pautas de comportamiento que se deben seguir o leyes que regulan a los ciudadanos.

Se podria considerar como una ética independiente y formal si tenemos en cuenta que no ofrece contenidos, no establece pautas para llevar una vida que se pueda considerar “buena" o “mala”.

Mencionar por último, su implicación con el criterio de capacidad de universalización, que posibilita diferenciar entre máximas de tipo moral y las que no lo son.

Al igual que sucede con la teoria de Aristóteles, la teoria de Kant también es objeto de critica:

En primer lugar, a Kant se le puede criticar que, al relacionar la ética con cómo deben hacerse las cosas, está universalizando el concepto, porque presupone que todos debemos entenderla del mismo modo. No obstante, la ética está ligada a la moral, y ésta también es particular a cada persona. Por lo tanto, probablemente el deber, no es visto igual por todos.

En segundo lugar, Kant establece cómo hay que actuar, pero no nos dice si eso es bueno o no. La ética no se refiere sólo a la forma, sino también al fondo de las cosas.

Por último, Kant olvida por completo el sentimiento humano: según él tenemos que actuar en base al deber y no en base a lo que de verdad queremos hacer. En este sentido, actuar conforme al deber nos aleja de la felicidad.

Objetivos

Todo profesional está y debe estar sometido a controles sociales más o menos rigurosos que permitan exigirle responsabilidades de muy diversa indole en relación con sus actos, de ahi la necesidad de establecer unos principios éticos. Independientemente de la propia conciencia, que debiera ser quién más rigiera el cumplimiento de los códigos morales, existe la figura de los colegios profesionales para mantener, promover y defender la deontologia. Éstos vigilan el cumplimiento de determinados niveles de exigencia, de competencia y de calidad en el desempeño del trabajo de sus colegiados.

El Estado, al convertir a los colegios profesionales en corporaciones a través de mecanismos legales, propicia el modo de mantener la deontologia profesional. Les encarga funciones públicas y les dota de la potestad de imponer una determinada disciplina a todos los profesionales pertenecientes a este colectivo.

Para que se pueda pedir responsabilidad por actuaciones profesionales se precisan dos requisitos: la independencia y la libertad. El profesional debe ser independiente en el momento de tomar decisiones y debe ser enteramente libre de ejecutarlas.

La deontologia es de sumo interés para el mundo profesional, y en concreto, para profesiones que comportan una elevada responsabilidad social (médicos, abogados, docentes, psicólogos, periodistas…). Esa deontologia busca un equilibrio entre un determinado estilo de vida moral (lo que antes denominábamos êthos o carácter moral) y un alto nivel de profesionalidad técnico-cientifica. Esta doble dimensión ha de tratarse con armonia y equilibrio para una mayor dignificación de cualquier actividad laboral.

Ética y moral

Estos dos términos proceden uno del griego,<êthos> (=carácter), y otro del latin, <mos−moris> (=costumbre). Ambos tienen la misma raiz semántica y por tanto la misma significación original. Por ello Ética y Moral, etimológicamente, se identifican y se definen como la "ciencia de las costumbres". Sin embargo, con el tiempo ambos vocablos han evolucionado hacia significaciones distintas.

El concepto de ética y el de moral están sujetos a diferentes usos dependiendo de cada autor, época o corriente filosófica. Por este motivo es necesario identificar las caracteristicas de ambos términos para poder establecer las distinciones y semejanzas pertinentes.

La moral hace referencia a todas aquellas normas de conducta que son impuestas por la sociedad, se transmiten de generación en generación, evolucionan a lo largo del tiempo y poseen fuertes diferencias con respecto a las normas de otra sociedad y de otra época histórica. El fin último que persiguen estas reglas morales es orientar la conducta de los integrantes de esa sociedad.

Por su parte, la ética es el hecho real que se da en la mentalidad de algunas personas, es un conjunto de normas, principio y razones que un sujeto ha realizado y establecido como una linea directriz de su propia conducta.

En ambos casos se tratan de normas, de percepciones, y de "deber ser". Sin embargo, moral y ética presentan ciertas diferencias:

Moral Ética
Nace en el seno de una sociedad y por tanto, ejerce una influencia muy poderosa en la conducta de cada uno de sus integrantes Surge en la interioridad de una persona, como resultado de su propia reflexión y su propia elección. Pueden coincidir o no con la moral recibida.
Actúa en la conducta desde el exterior o desde el inconsciente Influye en la conducta de una persona de forma consciente y voluntaria.
Ejerce presión externa y destaca su aspecto coercitivo, impositivo y punitivo Destaca la presión del valor captado y apreciado internamente como tal. El fundamento de la norma ética es el valor, no el valor impuesto desde el exterior, sino el descubierto internamente en la reflexión de un sujeto

Por tanto, podemos afirmar que existen tres niveles de diferenciación:

1. El primer nivel reside en la Moral, es decir, en las normas de origen externo que condicionan la mentalidad del individuo.

2. El segundo nivel en la ética conceptual, entendida como el conjunto de normas de origen interno, personal y autónomo.

3. El tercer nivel es la Ética axiológica como conjunto de normas originadas en una persona dada una reflexión previa sobre ciertos valores.

Mientras que la Ética se apoya en la razón y depende de la filosofia; la Moral se apoya en las costumbres y la conforman un conjunto de elementos normativos, que la sociedad acepta como válidos.

Deontologia y Ética profesional

Estos dos términos suelen usarse como sinónimos, pero no lo son. Es importante destacar las principales diferencias entre ellos:

Deontologia Profesional Ética profesional
Orientada al deber Orientada al bien, a lo bueno
Recogida en normas y códigos "deontológicos" No se encuentra recogida en normas ni en códigos deontológicos, está relacionada con lo que piensa el propio individuo (conciencia individual/profesional)
Esas normas y códigos son minimos y aprobados por los profesionales de un determinado colectivo profesional (periodistas, médicos, abogados,...) No es exigible a los profesionales de un determinado colectivo (periodistas, médicos, abogados,...)
Se ubica entre la moral y el derecho Parte de la ética aplicada

Una de las diferencias cuando hablamos de "ética" y "deontologia" es que la primera hace directamente referencia a la conciencia personal, mientras que la segunda adopta una función de modelo de actuación en el área de una colectividad. Por ello, con la concreción y diseño de códigos deontológicos, además de autorregular esta profesión, se invita al seguimiento de un camino muy concreto y a la formación ética de los comunicadores.

De forma teórica, podriamos diferenciar dos grandes grupos: la ética social y la ética individual. Dentro de la ética individual se diferencia, también, una ética interpersonal que es la que rige el comportamiento que tenemos en relación a otros individuos. Aqui se puede situar la ética profesional ya que rige el comportamiento del profesional en su actividad laboral. Los principios que rigen la profesión se obtienen a través de métodos similares a los de la ética general: dialógico, inductivo y deductivo. Para conocer el fundamento ético y moral de un código ético, se requiere el estudio de la actividad profesional en si misma y no es suficiente la labor de un filósofo que desconozca la profesión.

La ética de las profesiones se mueve en el nivel intermedio de las éticas especificas o “aplicadas”. El profesional se juega en el ejercicio de su profesión no sólo ser un buen o mal profesional sino también su ser ético. No acaba de ser considerada una persona éticamente aceptable quien en todos los ámbitos actuase bien y cumpliese con sus deberes menos en el ejercicio de sus responsabilidades profesionales. La ética general de las profesiones se plantea en términos de principios: el principio de beneficencia, el principio de autonomia, el principio de justicia y el principio de no maleficencia El deontologismo plantea los temas éticos en términos de normas y deberes.

Los principios se distinguen de las normas por ser más genéricos que éstas. Los principios ponen ante los ojos los grandes temas y valores del vivir y del actuar. Las normas aplican los principios a situaciones más o menos concretas, más o menos genéricas. Las normas suelen hacer referencia a algún tipo de circunstancia, aunque sea en términos genéricos. Pero también los principios se hacen inteligibles cuando adquieren concreción normativa y hacen referencia a las situaciones en las que se invocan y se aplican. En términos generales un principio enuncia un valor o meta valiosa. Las normas, en cambio, intentando realizar el principio bajo el que se subsumen, dicen cómo debe aplicarse un principio en determinadas situaciones.

Tanto las normas como los principios son universales aun cuando el ámbito de aplicación de los principios sea más amplio y general que las normas especificas que caen bajo dicho principio.

Desde la perspectiva de la ética profesional, el primer criterio para juzgar las actuaciones profesionales será si se logra y cómo se logra realizar esos bienes y proporcionar esos servicios (principio de beneficencia). Como toda actuación profesional tiene como destinatario a otras personas, tratar a las personas como tales personas, respetando su dignidad, autonomia y derechos seria el segundo criterio (principio de autonomia). Las actuaciones profesionales se llevan a cabo en un ámbito social con demandas múltiples que hay que jerarquizar y recursos más o menos limitados que hay que administrar con criterios de justicia (principio de justicia). Y, en todo caso, habrá que evitar causar daño, no perjudicar a nadie que pueda quedar implicado o afectado por una actuación profesional (principio de no maleficencia).

Relevancia de la ética en el periodismo

La espina dorsal de la que subyacen todas las criticas del periodismo es que este ha dejado de cumplir con su función principal y propia, es decir, acercar a los ciudadanos la información necesaria para que puedan tomar mejores decisiones, orientarse en la vida pública, conocer aquello que no pueden vivir de forma directa y controlar a quienes ejercen el poder. A lo que hay que sumar, que lejos de garantizar la salud del sistema democrático, la práctica periodistica estaria incluso poniéndolo en la cuerda floja. No es de extrañar, por tanto, que denunciar la crisis del periodismo, e incluso, pronosticar su desaparición como lo conocemos, sea algo habitual. Se llega afirmar que la profesión periodistica se transformaria en una rama del espectáculo y hasta su disolución en los beneficios de una tecnologia que permitiria la "autoinformación".

El periodismo presenta hoy en dia una apariencia irreconocible, se ha convertido en una actividad "ensanchada", que abarca con su nombre a varias funciones vinculadas con la información, pero que suponen perfiles y productos periodisticos muy diferentes (entretenimiento, politica). Por este motivo, las formas de relatar los acontecimientos y el lenguaje periodistico resultan insuficientes, o peor aún, esconden o distorsiona la realidad. El catedrático de Periodismo de la Universidad de Valencia Gómez Mompart asegura que “las maneras que hasta ahora habian servido a los periodistas más competentes y a los medios de información más serios para explicar el mundo están parcialmente oxidadas”. En este contexto Gómez Mompart asegura que "precisamos un periodismo que se ponga al dia, un periodismo capaz de explicar un mundo más complejo, una realidad menos aparente, unos problemas complicados pero resolubles, unas aspiraciones sociales legitimas e inexcusables. Y todo eso no puede hacerse con una enseñanza periodistica envejecida, con unos géneros y formatos anquilosados, con un léxico y un lenguaje tópicos, con unos mimetismos rancios ni tampoco con un inmovilismo empresarial y profesional".

La materia prima del periodismo es, altamente sensible y frágil, y motivo de disputa de los poderes públicos, se trata pues de una mercancia valiosa. Es, principalmente, un bien público, es decir, aquel que corresponde a todos los ciudadanos por el solo hecho de serlo, por lo que se encuentra al mismo nivel que la educación, la salud o la justicia. Pero esto es asi, según Bettetini y Fumagalli, siempre y cuando la información sea "verdadera y en algún modo esencial, mientras que toque temas relevantes, aquellos sobre los cuales es necesario decidir, tomar partido, tanto en el ámbito público como en el privado".

La ética está de este modo vinculada a la práctica del periodismo ya que como se ha dicho antes, si se concibe a la información como un bien público, cuya circulación libre y contenido veraz e independiente garantizan la vida democrática de una comunidad, el manejo responsable de esta sensible materia prima es condición de la actividad periodistica. Los ciudadanos son los encargados de juzgar tanto a periodistas como a medios, ya que ante ellos deben dar cuenta de la responsabilidad que contrajeron con la sociedad al hacerse cargo de la tarea de buscar y difundir información. Se trata de un deber constitucional. Sin embargo, los principales dilemas éticos de los periodistas no están ya en los valores que se enumeran en los códigos deontológicos. Por ejemplo, la libertad de expresión puede considerarse un valor reconocido, al menos legislativamente, en la mayoria de los paises democráticos del continente. Por el contrario, los problemas éticos fundamentales son de origen interno y derivan de la inédita crisis de identidad que atraviesa la profesión.

Tantos condicionantes, favorecen que los periodistas eviten la reflexión, y se limiten a cumplir la tarea con el único fin de retener el puesto de trabajo; en consecuencia, renunciar a su responsabilidad social y seguir erosionando el único capital capaz de protegernos en épocas turbulentas: la credibilidad de los ciudadanos.

Más que un código deontológico del periodista general, más que una declaración de principios, los periodistas necesitan en la actualidad incorporar una conciencia ética y un convencimiento sobre las implicancias que tiene la tarea de informar, que oriente el trabajo cotidiano y hacer frente a las presiones a las que la profesión está sometida. Este sentido ético para la práctica cotidiana solo seria posible si se desarrolla y se comparte y discute con los colegas.

Intercambiar experiencias y debatir los dilemas éticos seria poner en marcha una práctica saludable, que los periodistas suelen dejar de lado, como reflexionar sobre la profesión.

La ética deberia ser considerada el valor inamovible en un tiempo de inestabilidades que parecen haberse vuelto la regla, pues no hay que olvidar, que por definición, la ética profesional está constituida por el conjunto orgánico de derechos y obligaciones morales, deriva sus finalidades y normas especificas, de la condición básica de persona en armonia con los anexos que implican exigencias del bien común. El objetivo de la ética en el terreno de la práctica profesional, es principalmente, la aplicación de las normas morales, fundadas en la honradez, la cortesia y el honor. La Ética tiene entre otros objetos, contribuir al fortalecimiento de las estructuras de la conducta moral del individuo. ademas de es utilizada para fines eticos.

La deontologia como ética profesional

Según José Maria Barrio, profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid:

en un sentido vulgar se habla de deontologia en referencia al buen hacer que produce resultados deseables, sobre todo en el ámbito de las profesiones. Un buen profesional es alguien que, en primer lugar, posee una destreza técnica que le permite, en condiciones normales, realizar su tarea con un aceptable nivel de competencia y calidad. Las reglas del buen hacer –perfectum officium, acción llevada a cabo conforme a los imperativos de la razón instrumental– constituyen, sin duda, deberes profesionales. Y esto no es en modo alguno ajeno al orden general del deber ético. Aún más: las obligaciones éticas comunes para cualquier persona son, además, obligaciones profesionales para muchos

En definitiva, cuando nos refiramos a una profesión determinada, podemos hablar de la existencia de una ética y de una deontologia determinada.

La primera se podria centrar en determinar y perfilar el bien de una determinada profesión (aportación al bien social) y la deontologia, por su parte, se centraria en definir cuáles son las obligaciones concretas de cada actividad.

La conciencia profesional

La conciencia humana es individual, pero tiene varias dimensiones: la conciencia reflexiva (porque es consciente de si misma) y la conciencia ética, que añade a la conciencia individual la condición de ser, además, una conciencia responsable. Es decir, que con la primera cada persona se relaciona con las demás, pero la conciencia ética nos responsabiliza en la forma de trato hacia esas otras personas. Además de estas dos hay una clase de conciencia más, constituida como un concepto muy importante relacionado con la deontologia profesional: la conciencia profesional.

La conciencia profesional (Véase Teoria de Parsons) es una dimensión esencial de la conciencia ética, a la que añade la responsabilidad que cada persona tiene. Se manifiesta en un comportamiento socialmente responsable acerca de los deberes especificos de una profesión después de haber interiorizado, asumido y personalizado un código de valores referentes a dicha profesión, para después analizar, aplicar y resolver problemas especificos de la profesión con la mejor competencia y rectitud posibles y socialmente exigibles.

Se puede hablar de cuatro niveles de la conciencia profesional:

1) La conciencia profesional es intransferible e individual, nadie es responsable por ninguna otra persona.

2) Nivel de los deberes especificos, aprendidos, asumidos y personalizados por socialización ética. Cada persona tiene que haberse socializado en el código deontológico de su profesión.

3) Nivel de madurez y equilibrio psiquico. Para que la conciencia profesional pueda funcionar hay que gozar de un grado de madurez minimo.

4) Aptitud profesional para el ejercicio digno de una profesión.

La costumbre y la responsabilidad profesional

La costumbre son normas que crean una sociedad y que le dan un hecho juridico palpable. Tienen al igual que ocurre con las leyes, consecuencias cuando son violadas. El profesional debe regirse por su código de ética propio, pero también tiene que tener en cuenta un marco de costumbre.

La gran mayoria de los autores coninciden al señalar que el fundamento de la responsabilidad es la libertad de la voluntad.

El sentimiento de responsabilidad también se puede ir desarrollando a lo largo de la trayectoria vital y profesional de una persona.

Una profesión cualquiera debe tener un periodo de aprendizaje, una preparación previa especializada y casi siempre formal, que se debe completar con una formación permanente que se completa con el paso del tiempo y la vivencia de distintas situaciones en la vida profesional a las que enfrentarse.

El periodista, en virtud de los imperativos éticos que emanan de su profesión, es el responsable de facilitar al lector la comprensión y el conocimiento de la realidad compleja en la que se desenvuelve. La veracidad y la evaluación de los posibles efectos que sobre el lector pudiera tener publicación o la omisión de determinadas informaciones, es fundamental para la consolidación de los valores democráticos y la creación de una opinión pública responsable.

Colegios profesionales

Articulo principal: Colegio profesional

Los Colegios Profesionales, tal como los define la ley, “son corporaciones de derecho público, amparadas por la ley y reconocidas por el Estado, con personalidad juridica propia y plena capacidad para el cumplimiento de sus fines, entre los que se encuentra la ordenación del ejercicio de las profesiones”. Además, son las corporaciones que elaboran los códigos deontológicos.

Los códigos deontológicos cumplen una triple función:

a) Fijar una serie de criterios de carácter cientifico-funcional para el ejercicio de la profesión, con el objetivo de dar operatividad y eficacia a las actividades ejercidas en el ámbito cubierto por las normas establecidas.

b) Refundir orientaciones éticas para el ejercicio de la profesión y plasmarlas en códigos de deontologia profesional.

c) La posibilidad de imponer sanciones disciplinarias a los colegiados que incumplan los dictados de los códigos deontológicos. Esta función tiene la singularidad de conferir a éstos relevancia juridica estatal, lo que otorga a la deontologia ciertas coincidencias con el Derecho en lo que se refiere a la utilización de un procedimiento judicial.

Una diferencia importante entre la deontologia profesional y el derecho reside en el origen de estos dos órdenes normativos reguladores del ejercicio de una profesión. La fuente del derecho es el poder legislativo del Estado -que emana del ejercicio de la Soberania Popular-, mientras que el origen de la deontologia profesional no es "estatal", sino que emana del propio colectivo profesional, y desde una labor de autorregulación. En casos excepcionales, la iniciativa de un código deontológico puede partir del Estado o de una entidad supraestatal, como el es caso paradigmático del Código deontológico de los periodistas del Consejo de Europa, aunque es una condición necesaria que el colectivo profesional lo incorpore a su actividad y ejerza una labor de autorregulación. Sin estas dos condiciones, este código normativo se convertiria en derecho y no en deontologia profesional. Por lo tanto, no es necesariamente excluyente de la deontologia profesional un código de origen externo a la propia profesión, si pasa por el filtro de la autorregulación.

En el caso de las profesiones que requieren colegiación profesional, como la psicologia, abogacia y la medicina, existe una institucionalización de la sanción. Sin embargo, hay profesiones como el periodismo, que se ejercen sin colegiación obligatoria. En estos casos, el incumplimiento de las normas deontológicas lleva aparejada una sanción similar a la que corresponde a la vulneración de las normas morales: mala imagen pública, reproche, expulsión del grupo, etc. Esto las diferencia de las profesiones de colegiación obligatoria, caracterizadas por la institucionalización de la sanción. Pero no implica falta de gravedad. Un profesional puede considerar que una sanción por infracción del código de deontologia profesional tiene más importancia que una sanción administrativa.

Retomando la idea de que la deontologia profesional es uno de los órdenes reguladores del ejercicio de una profesión, en una situación intermedia entre el derecho y la moral, es necesario hacer una serie de precisiones. Las normas de la deontologia profesional, aun sentidas como vinculantes entre los miembros del colectivo, se alejan del carácter coercitivo del derecho. El derecho es siempre coactivo, y la deontologia profesional puede o no imponer sanciones y, en el caso de aplicarse, son menos graves que las impuestas por el derecho. La sanción más grave que puede imponer la deontologia profesional es la exclusión de la profesión.

Por otro lado, las sanciones de la deontologia profesional en aquellas profesiones que no exigen para su ejercicio la colegiación obligatoria son sanciones sociales difusas; es decir, que aparte de no llegar al grado de gravedad de la sanción juridica, no tienen por qué estar necesariamente institucionalizadas. Un ejemplo de sanciones sociales difusas -en este sentido de informalidad, cercanas a la moral- emitidas por la deontologia puede ser la consideración de exclusión del colectivo profesional de un miembro, sin llegar ésta a ser una sanción no formalizada.

No obstante, la deontologia profesional tiene un mayor grado de institucionalización que la moral general, de tal modo que, para hablar de deontologia profesional, es necesario un grado de institucionalización normativa -inferior a la del derecho pero superior a la de la moral. La moral, aunque es de carácter social, tiene un componente último que es individual, mientras que la instancia última de la deontologia profesional es colectiva, común a todo el grupo profesional. Igual que se da el conflicto entre moral y derecho, cabe la confrontación del individuo con la deontologia profesional a la que está sometido.

Autorregulación

Articulo principal: Autorregulación periodistica

La deontologia es uno de los tres órdenes normativos que regulan el ejercicio de las profesiones, junto al Derecho y la moral. Cabe señalar que las normas deontológicas se encuentran a medio camino entre los otros dos órdenes normativos.

Una caracteristica fundamental de la deontologia profesional es que tiene un fuerte componente de autorregulación, entendida en un sentido colectivo. Se trata de una interiorización de las normas propias de la profesión. Se diferenciaria del Derecho en que éste es creado por el Estado, y de la moral en que la deontologia tiene un carácter colectivo, no se basa en los principios individuales. Otra diferencia clave frente al Derecho, es que éste tiene un marcado carácter coactivo, impone sanciones al incumplimiento de sus normas. La deontologia, por su parte, puede o no incluir sanciones, y siempre serán menos graves que las relacionadas con el Derecho (surgidas de instituciones juridicas).

No obstante, la deontologia puede institucionalizarse a través de los Códigos Deontológicos, la colegiación... (instrumentos o mecanismos que dotan de más efectividad a la deontologia), pero siempre presenta una institucionalización mucho menor a la del Derecho. Las normas del Derecho son "ajenas" al mismo, junto al frentes extremas, mientras que lo caracteristico de la deontologia profesional es la autorregulación. Los profesionales son creadores, sujetos y objetos de las normas deontológicas de su profesión correspondiente. Participan (a través de sus asociaciones, por ejemplo) en la creación de los códigos deontológicos que, a su vez, deberán aplicar.

La autorregulación es necesaria porque delimita campos de actuación, alerta sobre conductas alejadas del bien común y puede invitar al profesional a dirigir sus acciones por el fomento de valores que promuevan una vida más humana.

Código deontológico

Un código deontológico es un documento que recoge un conjunto más o menos amplio de criterios, apoyados en la deontología con normas y valores que formulan y asumen quienes llevan a cabo correctamente una actividad profesional. Los códigos deontológicos se ocupan de los aspectos éticos del ejercicio de la profesión que regulan. Estos códigos cada vez son más frecuentes en otras actividades.

Los códigos deontológicos quizás sean los mecanismos de autorregulación más conocidos que se pueden poner en marcha en el ámbito de la comunicación social, la psicología, la medicina, entre otras profesiones, pero no son el único instrumento: libros de estilo, estatutos de redacción, convenios, etc., todos contribuyen a que una comunidad profesional fije sus propios límites, en muchos países esta regulación es a través de colegios profesionales.

Toda comunidad profesional trata de mantener determinados niveles de exigencia, de competencia y de calidad en el trabajo. Por ello, controla y supervisa, de alguna manera, la integración de nuevos miembros y el adecuado ejercicio de las tareas propias de su profesión. En este sentido, algunas profesiones elaboran códigos profesionales donde se especifican consideraciones morales acerca de aspectos complejos de la vida profesional y donde, generalmente, se contemplan sanciones para el supuesto caso de que alguien viole abiertamente el espíritu de dicho código deontológico. Por supuesto, los códigos deontológicos no siempre se cumplen, y aunque se respeten, no queda muy claro quién esté encargado de velar por su cumplimiento ni cuáles son las sanciones para quienes los vulneren, ni quién debe imponerlas. Para mantener el cumplimiento del código deontológico de las distintas profesiones es habitual la creación de un colegio profesional. Las normas dictadas en el código deontológico son previamente pactadas y aprobadas de manera común y unánime por todos los miembros de la profesión para la que se elaboran. Son, por tanto, pautas de conducta a seguir cuyo objetivo es realizar un determinado trabajo de forma correcta, adecuada y eficiente.

No se debe confundir la deontología con los códigos deontológicos. La deontología tiene un carácter más amplio, y puede incluir normas que no figuren en ningún código particular. El código deontológico es la aplicación de la deontología a un campo concreto.

Contenido

El código deontológico periodístico

De la variedad de códigos de ética periodísticos, es posible formular una normativa que sintetice lo fundamental de estos principios éticos:

  1. Informar de manera veraz, exacta, amplia y oportuna.
  2. Investigar e interpretar y opinar desde el interés público (del pueblo, de la sociedad civil, de los ciudadanos, del bien común de la sociedad).
  3. Difundir, exigir y defender de manera proactiva los derechos y deberes personales y colectivos.
  4. Fiscalizar con independencia a los poderes del Estado, del mercado y de la sociedad civil.

Esta síntesis de la ética profesional del periodista, aparentemente tan sencilla de comprender, remite a temas epistemológicos relacionados con las nociones de «verdad» y «objetividad», así como de «información» y de «valor periodístico», exigiendo una reflexión en torno a ellas que no se puede eludir si se quiere precisar a qué se está refiriendo esta regla. Ningún periodista puede adquirir un compromiso ético al respecto en forma seria, sin reflexionar sobre el preciso significado de dichos conceptos, de hecho se trata de algo imprescindible para estos profesionales.

Hugo Aznar, profesor de Ética Pública y de Periodismo en la Universidad C. Herrera CEU, señala en su artículo «Los códigos éticos no sirven» que pese a que lo códigos deontológicos elaborados por distintas entidades y organizaciones son distintos en cuanto a su contenido, tipología y alcance, todos comparten un objetivo común: sirven para mejorar el tratamiento informativo de algunas de las cuestiones sociales de mayor actualidad. Además, Aznar en su libro La comunicación responsable. La autorregulación de los medios expone que la existencia de un código deontológico se debe al cumplimiento de dos requisitos obvios. El primero, la capacidad cultural de codificar normas de conducta. El segundo, la existencia de una actividad profesional que se plantee las normas morales propias de esa actividad.

El mundo de hoy somete a los profesionales a grandes retos, como la inmigración y el racismo, catástrofes y tragedias humanitarias, conflictos armados, violencia de género, etc., y es en estos temas donde el periodista debe estar especialmente atento a las recomendaciones vertidas en los códigos deontológicos.

Bibliografía adicional

  • Kant, Immanuel. Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Traducido por Manuel García Morente. 

Véase también

Enlaces externos

Deontología periodística y ética de la información, un binomio inseparable para la expansión del periodismo digital

Resumen

Deontologia periodisticaNunca antes la función de informar ha tenido mayor responsabilidad y, a su vez, se encuentra con los mayores obstáculos. La responsabilidad se la asigna al informador una sociedad democrática que hace valer su derecho fundamental a ser informada con veracidad y sin ocultación premeditada (Vázquez, 1991). Nunca se había visto esto porque jamás el modelo de la sociedad había universalizado este derecho a lo largo del discurrir histórico. Pero, tenemos que tener en cuenta que hoy el informador está acorralado por un sinfín de alternativas insuperables: está obligado a transmitir a la sociedad un caudal completo de noticias, información, imágenes etc., pero a su vez se le somete a todo tipo de prohibiciones convencionales, éticas, morales, jurídicas etc. –secretos oficiales, de Estado, comerciales y empresariales, etc.-, que le prohíben las más inspiradas fuentes de datos; debe ser fiel a su conciencia individual y profesional, pero se le obliga a respetar los denominados “principios de interés público”, que son, en definitiva, “intereses oficiales” de clase política y con una dimensión interesada, exigidos por grupos de presión y de intereses muy concretos.

Palabras clave: ética, periodismo, información, internet, red, ciberespacio, deontología, conducta, comunicación, medios de comunicación.

Content on the Web: journalistic ethics and information ethics, an inseparable pair for the expansion of digital journalism

Summary

Never before has the role of information has increased accountability and, in turn, is the greatest obstacles. Accountability is the reporter assigned to a democratic society, who assert their fundamental right to be informed truthfully and without concealment premeditated (Vázquez, 1991). He had never seen this model because they never had universalized society that right along the historical discourse. But we must bear in mind that the reporter is now cornered by a host of alternatives insurmountable is obliged to send the company a full flow of news, information, images etc.., But in turn is subjected to all kinds of prohibitions conventional, ethical, moral, legal etc. "State secrets of state, business and trade, etc .-, that prohibit the most inspired data sources, should be faithful to his personal and professional awareness, but was forced to respect the so-called" principles of public interest " which are, in short, "governmental interests" of the political class and a dimension concerned, required by pressure groups and specific interests.

Key words: journalism, information, internet, conduct, network, cyberspace, ethics, communication, media.

1. La mentalidad de aldea (R. Kapuscinski)

Durante miles de años la mente humana se fue conformando para resultar eficaz en mundos chicos: vivíamos en comunidades y tribus muy pequeñas, de treinta o cincuenta personas, según nos señalan los descubrimientos arqueológicos. Era un mundo de pequeñas comunidades que se movían en búsqueda de comida, tratando de sobrevivir, los vínculos se limitaban a la propia familia o la tribu y sus vecinos próximos. El hombre creía conocer todo el mundo porque conocía su comunidad; ignoraba que existían otras sociedades y moría con la convicción de que conocía a toda la gente.

Así se creó la estructura de nuestra imaginación. Y de pronto, en los últimos treinta años una avalancha de información, de imágenes, de datos atacó a nuestra mentalidad, que no pudo absorber y procesar tanto. Por eso nos resulta muy problemático abarcar los pensamientos globales. Pero la mentalidad debe cambiar con la historia. Ya nadie construye catedrales, por ejemplo, porque representaban una idea de la imaginación como campo ilimitado, que tuvo una determinación histórica y ha perdido su vigencia; tampoco se compone música como la del Medioevo porque hoy nuestra imaginación es diferente a la que tenían los pueblos de ese momento.

Y hoy este fenómeno cambiante que es la imaginación tiene que cambiar de escala, pasar del mundo chico al mundo grande, El gran esfuerzo que eso requiere no va a cumplirse de un día al siguiente. He aquí el problema con que chocamos en la actualidad: no somos capaces de pensar en esas escalas globales y planetarias, pero vivimos en un mundo muy diversificado, complicado e inestable donde fácilmente nuestras cosas pueden cambiar como consecuencia de hechos que no dependen de nosotros.

El hombre sabe que no tiene influencia sobre las cosas grandes; se limita a las pequeñas porque entiende que las puede dominar. Esa tendencia a limitar el pensamiento es un símbolo de nuestra incapacidad para comprender el mundo en que vivimos, un mundo globalizado. Pensamos que vivimos en una pequeña aldea, en una calle breve, en una casa, En esos tamaños se mueve nuestra imaginación. Ésta es la principal de las contradicciones de la mente humana.

2. De lo concreto a lo universal (R. Kapuscinski): De lo local a lo global en la información

Como periodistas, la tensión entre lo local y lo global nos toca particularmente. Para aquellos que trabajan en el centro del mundo, todo lo que allí sucede tiene automáticamente calor central por sí mismo. Pero para los que trabajamos en la gran periferia es muy importante entender que debemos buscar lo universal en cualquier tema, aquello que revela el mundo entero en una gota de agua. Porque una gota de agua contiene al mundo, pero hay que saber encontrar el mundo en una gota de agua.

Cada vez que nos proponemos escribir acerca de un tema, debemos preguntarnos qué tiene de universal: cuál metáfora, símbolo o signo que nos permita pasar de lo pequeño a lo grande. Debemos hacer una reflexión porque sólo si encontramos este vínculo, este pasaje entre lo local y lo universal, nuestro texto tendrá peso y valor. Sólo así el lector descubrirá en nuestro texto, junto a la historia concreta, un mensaje universal, una pista que le ayude a descifrar las leyes del mundo.

¿Por qué algunos textos pueden vivir cien años y otros textos mueren al día siguiente de su publicación? Por una diferencia capital: los textos que viven cien caños son aquellos en los que el autor mostró, a través de un apequeño detalle, la dimensión universal, cuya grandeza dura. Los textos que carecen de este vínculo desaparecen.

Conviene tener presente este requisito de universalidad también a la hora de recoger el material, mientras investigamos nuestro tema. Es una cuestión de talento, de intuición, pero también de amplitud de conciencia, de sabiduría. Y, sobre todo, se trata del secreto para que unos textos perduren y otros se pierdan en el olvido.

3. El mundo real y el mundo virtual

R. Kapuscinski nos explica como el ser humano en su memoria genética primitiva sigue viendo el mundo actual como una aldea, una tribu, un barrio, una calle, donde no cave lo universal porque no tiene idea de tal cosa.

La realidad actual a puesto al individuo en un conflicto que no consigue comprender, como puede el periodista conseguir entender y escribir una realidad que no vive que no concibe por cultura moral o religión, pero debe de informar para cumplir así con su misión, pues esto es lo que sucede cuando desde occidente se cubren noticias, que ocurren allende los mares en lugares donde no existe un Dios como nosotros lo concebimos, no existe una lengua como nosotros la hablamos no existe una moral como nosotros vemos, es cuando llegamos a la conclusión de que somos una aldea, una tribu, un barrio o una calle, pero también somos un universo, diverso amplio desigual, pero que nos une una cosa, que la humanidad somos todos y nuestra naturaleza humana nos iguala, nos guste o nos disguste.

Al mismo tiempo, la relevancia de los medios crece a medida que avanza el siglo. Los jóvenes periodistas que hoy se desempeñan en el pequeño territorio de la prensa escrita van a trabajar en una civilización donde nuestra tarea importará cada día más por dos razones: la primera, porque es una profesión a través de la cual se puede manipular a la opinión pública; la segunda, porque los mecanismos de los medios construyen un mundo virtual que reemplaza al mundo real.

La manipulación de los modos en que piensa la gente, una práctica de enorme difusión, se emplea en numerosos sentidos y medidas. Ya no existe la censura como tal, con excepción de ciertos países; en su lugar se utilizan otros mecanismos –que definen qué destacar, qué omitir, qué cambiar- para manipular de manera más sutil. Eso importa a los poderosos de este mundo, siempre tan atentos a los medios, porque así dominan la imagen que dan a conocer a la sociedad y operan sobre la mentalidad y la sensibilidad de las sociedades que gobiernan.

Con respecto a la construcción del mundo virtual, es valioso recordar que hasta 30 ó 40 años atrás hombres y mujeres conocíamos la historia que nos enseñaban en las escuelas y a través del relato de nuestras familias, dos vertientes que formaban parte de la memoria colectiva de las sociedades a las que pertenecíamos. Hoy, en cambio, con el desarrollo de los medios, vivimos en un mundo donde la historia se ha vuelto doble, donde conviven dos historias simultáneas: aquella que aprendimos en la escuela y en la familia, de manera personal, y la que nos inculcan los medios, que fijamos – a veces subconscientemente- a través de la televisión, la radio, los métodos de distribución electrónica. El gran problema se presenta cuando, con el tiempo, esta acumulación de construcciones de los medios nos hace vivir cada vez menos en la historia real y cada vez más en la ficticia. Es la primera vez que algo así ocurre a la humanidad. Enfrentamos un fenómeno cultural del que no sabemos cuáles podrán ser sus consecuencias.

La revolución de los medios ha planteado el problema fundamental de cómo entender el mundo. Convertida en una nueva fuente de la historia, la pequeña pantalla del televisor elabora y relata versiones incompetentes y erróneas, que se imponen sin ser contrastadas con fuentes auténticas o documentos originales. Los medios se multiplican a un velocidad mucho mayor que los libros con saberes concretos y sólidos.

Un ejemplo que nos da Kapuscinski, de cómo la información a nivel mundial a trastocado la idea que tiene el hombre de su entorno, fue la guerra que aconteció en Ruanda en 1994. Una de las masacres más grandes del siglo XX sucedió durante tres meses en un país pequeño y desconocido, muy adentro del enorme continente de África, de estructura sociológica muy complicada, con una historia cultural y étnica peculiar que muy pocas personas conocían. También es muy poca la gente que sabe lo que realmente pasó allí; algunos académicos, algunos especialistas en asuntos africanos: un grupo muy reducido que quedó ciertamente asombrado de la falsedad con que se dio a conocer el horror que vivió Ruanda cuando la noticia se difundió por el mundo.

Millones y millones de personas en todos los continentes aprendieron una historia irreal de esos acontecimientos a través de las noticias que mostró la televisión. Esa construcción ficticia fue la única historia que conocimos, la única que hubo y quedó, porque las voces alternativas –los pocos libros que aparecieron sobre Ruanda de antropólogos, sociólogos y otros especialistas- no pueden ofrecer la misma accesibilidad que los medios masivos. La gente común conoce la historia del mundo a través de los grandes medios.

Como ésa, cada vez más historias virtuales ocupan el lugar del mundo real en nuestro imaginario. Esas manipulaciones nos alejan de las historias y problemas reales que suceden en las diversas civilizaciones. Vivimos en un mundo de tantas culturas que solamente un reducido grupo de especialistas es capaz de entender y aprender algo de lo que está pasando. El resto accede al discurso fragmentado y superficial que los grandes medios condensan en un minuto: se trata de un problema que seguiremos sufriendo mientras las noticias muevan tanto dinero, estén influidas por el capital y compitan como productos de los dueños de los medios.

4. Introducción a la mentalidad global del hombre: un claro ejemplo internet

Hemos pasado por varios siglos de evolución, tenemos cuenta de todo lo acontecido a través de la historia, desde que el humano es capaz de plasmar de alguna manera lo que le acontece en su entorno próximo, utilizando diferentes plataformas de comunicación como la pintura rupestre, jeroglíficos, creación de alfabetos, arquitectura, arte y toda forma de comunicación humana.

En pocos años, las nuevas tecnologías han revolucionado los métodos tradicionales con los que contaba el hombre hasta el momento, para comunicarse, radio televisión y prensa escrita.

Hoy en día en Internet nos es posible conseguir todo tipo de información que necesitemos. Desde información de un personaje publico hasta información de cualquier ciudadano anónimo, podemos hacernos con un artículo escrito y publicado hace días incluso meses, información histórica literaria, científica etc. La inmensa cantidad de datos que transitan por la “superautopistas de la información” nos hacen en muchas ocasiones la vida más fácil para quienes necesitamos información al momento sin tener que recurrir a las vías hasta hace unos años usadas (bibliotecas, centros de documentación, museos, Hemerotecas etc.).

5. Contenidos en Internet: No todo lo que reluce es oro

En cuanto a parte de los contenidos de Internet es una constante la preocupación de los gobiernos y de las autoridades ante un hecho que repercute directamente a la sociedad, son los usuarios de Internet, las empresas del sector las primeras interesadas en limpiar de escoria la Red.

Según Lucía Marín por lo general, la información que el usuario encuentra en Internet es legítima y le reportará numerosos beneficios. Pero la realidad demuestra que un porcentaje, reducido si cabe, de las informaciones que se puede encontrar en su navegación son potencialmente ilícitas o nocivas.

Pero es necesario comenzar aclarando cual es la diferencia que existe entre ilícito y nocivo, ya que ambos conceptos son relativos. Ni toda la información es considerada ilícita por los mismos estados, ni toda es nociva o perjudicial para todas las personas.

Son contenidos ilícitos los merecedores de una respuesta penal: la utilización de Internet para la difusión de pornografía infantil, la difusión de contenidos racistas o xenófobos, la apología del terrorismo, las difamaciones o las violaciones de la propiedad intelectual. Son nuevas formas de ataque a valores jurídicos protegidos: la libertad e indemnidad (libre de daños o perjuicios) sexual, la dignidad humana, el derecho al honor o el derecho de propiedad intelectual. Existe cierto consenso entre los estados occidentales en calificar como delito este tipo de contenidos.

Por el contrario, no lo hay para los contenidos nocivos. Éstos, aunque dañinos para determinadas personas en base a sus valores éticos, religiosos o políticos, no son merecedores de respuesta penal.

Aunque los ejemplos que pueden encontrarse de contenidos ilícitos y nocivos en la Red pueden ser numerosos, hay que destacar que las acciones que han despertado más atención y reacciones más intensas han sido todas aquellas relacionadas con la pornografía, y en especial con la pornografía infantil.

6. Contenidos ilícitos en internet

Son los proveedores de contenidos los responsables civil y penalmente por actos propios, esto es un principio general del derecho, reconocido en todas las legislaciones. El problema esta cuando el proveedor de contenidos ilícitos se ampara en el anonimato, en estos casos la posible responsabilidad recae en los intermediarios técnicos a los que difícilmente se les puede aplicar los criterios tradicionales de la prensa escrita, que no sirven en las redes digitales dada la fugacidad de los contenidos y la dificultad de localizar el origen o el destino de la información.

En una era en la que la tecnología aparece como condición esencial de posibilidad y como característica de éxito para lo que se emprenda, quedan atrás otras posibilidades que hasta el momento se han utilizado y que son inherentes a la condición humana.

Javier del Arco , nos precisa la relevancia de la ética para el análisis de la tecnología: La necesidad de continuar pensando en nuestra condición humana para que al ser reconocida como tal, pueda ser respetada, abre la oportunidad de un discurso ético sobre los derechos humanos en una era en la que la tecnología aparece como condición esencial de posibilidades y como característica definidora de nuestra sociedad. Como afirma Graciano González en su introducción a Derechos humanos: la condición humana en la sociedad tecnológica, una consideración filosófica de los valores de la razón, dignidad, libertad, igualdad, solidaridad y paz, que expresan dicha condición, debe realizarse a través de un discurso que considere los derechos humanos como exigencias morales de realización tanto en el nivel personal como en el colectivo. Introducir la tecnología en este contexto significa atender a la necesidad de traducir dicho discurso en términos que puedan también a abarcar a la ciencia y a la tecnología como elementos que modifican el concepto de espacio o ámbito en el que se manifiestan, profundizan, y desarrollan los derechos humanos. Este nuevo ámbito está abriendo nuevas perspectivas para entender, de una forma sustancialmente más amplia, la declaración universal de los derechos humanos de 1948. Toda una serie de problemas éticos y jurídicos que tienen que ver con dichos derechos, y que piden urgente respuesta, están a la espera de ser reformulados. De dicha reformulación, que nos encamina hacia una cuarta generación de los derechos humanos.

J. Del Arco habla de la necesidad de una cuarta generación de Derechos Humanos : El desarrollo social y moral del ser humano no ha sido nunca opaco al desarrollo de las realidades técnicas científicas. Dichas realidades se constituyen como condición de posibilidad para el cambio social, la emergencia de nuevos valores, la aparición de nuevos paradigmas éticos y, en definitiva, el advenimiento de nuevas formas de organización social. Por esa razón resulta necesario reflexionar constantemente sobre el sentido de la relación entre los desarrollos técnicos y el entorno humano. Resulta evidente constatar que la tecnociencia está presente como uno de los hechos configuradores de la realidad actual, y que el mundo ha cambiado de forma sustancial a partir de ese impulso. Pero también debemos entenderlo como un fenómeno multidimensional que proyecta su influencia de una manera directa sobre las realidades morales, psicológicas y sociales. Es por esta razón por la que según el profesor Manuel Maceiras es necesario considerar dos programas de acción distintos pero convergentes. El primero, de carácter teórico, estudia la forma en que la tecnociencia está modelando la identidad y la conciencia humanas. Los nuevos medios técnicos extienden el ámbito de la expresión y la comunicación a otros espacios hasta ahora vedados a los individuos. El segundo objetivo es de carácter político pragmático, y nos previene frente a la necesidad de elaborar políticas coherentes que reconozcan las nuevas necesidades humanas para aprovechar dichos medios, y los nuevos derechos que son inherentes al suceso mismo del vivir en una sociedad tecnológica, son las llamadas exigencias políticas de la tecnociencia.

Los derechos de segunda generación se incorporan a partir de una tradición de pensamientos humanistas y socialdemócrata que a la postre, resulta válido para todos ya que las ideas predominantes en la Europa moderna se articulan mayoritariamente en torno a unas ideas políticas de centro, a la vez sociales y liberales, laicas, tolerantes y defensoras de una economía social de mercado acompañada de importantes prestaciones sociales públicas que inciden y remarcan la expresión de igualdad de los individuos. Los derechos de primera generación defendían a los ciudadanos frente al poder del Estado, pero ahora se exige cierta intervención del Estado para garantizar un acceso igualitario a los derechos anteriormente citados, es decir, para compensar las desigualdades naturales creadas por las ventajas y desventajas de clases, etnia y religión que caracterizan las diferencias sociales de los individuos desde su propio nacimiento. Se pide así que el Estado garantice el acceso a la educación, el trabajo, la salud, la protección social, etc., al crear las condiciones sociales que posibiliten un ejercicio real de las libertades en una sociedad donde no todos los hombres nacen iguales. La universalización del sufragio y el reformismo social permitieron que las constituciones liberales del siglo XIX pudieran encajar estos derechos. El movimiento obrero y las ideologías de corte internacionalista impulsaron definitivamente la conciencia de la necesidad de extender a todos los ciudadanos, y de forma progresiva, el derecho a la educación, el trabajo, a una salud garantizada por el Estado, etc.

Los llamados derechos de la solidaridad constituyen una tercera generación que se concreta en la segunda mitad del siglo XX. Esta vez, su motor impulsor será la acción de determinados colectivos que reclaman legítimos derechos. Se comienzan a configurar en forma de declaraciones sectoriales que protegen los derechos de colectivos discriminados grupos de edad, minorías étnicas o religiosas, países del Tercer Mundo, que estén afectados por alguna de las múltiples manifestaciones que cobra la discriminación económica social. La globalización económica, así como la ideológica y simbólica, la transición de la sociedad de información a la sociedad del conocimiento, la integración del mundo a través de la extensión universal de los medios de comunicación de masas, así como los fenómenos de multiculturalismo provocado por los flujos migratorios, son claros síntomas de que algo sustancial está cambiando.

7. Derechos Humanos en el ciberespacio

El gran atractivo de Internet es su naturaleza abierta. Los intentos de restringir el libre flujo de información en Internet, así como los intentos de restringir lo que puede decirse por el teléfono, supondrían una limitación onerosa y nada razonable de los bien establecidos principios de intimidad y libertad de expresión. La aparente inmaterialidad de los ataques precisa otras formas de análisis. En el mundo real, los ataques a los derechos humanos en forma de acciones políticas tienen una traducción casi inmediata en términos de hambre, discriminación, flujos migratorios o de refugiados, recorte de libertades civiles, etc. En el ciberespacio, dichas acciones cobran incierto carácter de invisibilidad frente al escrutinio público. La contaminación del aire, de la tierra o del agua puede ser mensurada de forma objetiva a través de dispositivos y aparatos diseñados a tal efecto, y los datos así obtenidos pueden constituirse en infraestructura de políticas de regeneración del medio ambiente. Por el contrario, no resulta tan sencillo medir el grado de contaminación o intoxicación en una información, o detectar en un producto audiovisual el modelo de sociedad o los valores que se transmiten de forma soterrada. No resulta sencillo, por ejemplo, evaluar el impacto discriminatorio que pueda subyacer en una política educativa que puede tener como efecto la laceración de distintos niveles de capacidad de acceso y uso de los medios informáticos y telemáticos por parte de estudiantes de diferentes clases sociales.

La influencia de la tecnología informática y el mundo de la cultura presentan diferentes dimensiones, y puede además dotar de significado a un conjunto de principios que sin esa influencia acabarían siendo poco más que una voluntariosa declaración de intenciones. Si se ha defendido tradicionalmente que las ideas cambian el mundo, también debemos tener en cuenta que los gobiernos y las empresas que definan los estándares de comunicación de Internet, la telefonía móvil global y la televisión vía satélite tendrán en su poder una de la claves fundamentales del poder futuro.

Por otro lado, los regímenes democráticos también han percibido que Internet aparece como uno de los foros públicos donde los ciudadanos tienen una mayor capacidad de organización horizontal, donde pueden quedar en entredicho los tradicionales intereses de los actores sociales que han monopolizado habitualmente el acceso a los medios de comunicación e intentan actuar en consecuencia para mantener su influencia social. En este caso no nos encontramos con medidas empresariales o gubernamentales abiertamente contrarias al derecho a la libre expresión de las ideas, pero sí con campañas de sensibilización social sobre una serie de conductas delictivas llevadas a cabo a través de Internet –pornografía infantil, propaganda racista, apología del terrorismo y la violencia, etc.- que parecen pedir a gritos la censura previa y la catalogación de los contenidos de las páginas Web en supuesta defensa de los valores morales. Que quede claro: nos oponemos, por inmoral y represora de las libertades básicas, a cualquier medida reaccionaria de corte ultraconservador o fundamentalista tanto en su vertiente política (dictaduras, democracias puritanas y ultraconservadoras) como religiosa (neocatólica, protestante-radical, musulmana o sionista) que propugne restricciones a la libre circulación de la información y las personas por Internet, porque es mucho peor el remedio que la posible enfermedad.

En conclusión, como nos refiere Jesús Mosterín en su libro La naturaleza humana, la realidad es compleja, y diferentes puntos de vista son a veces requeridos para dar cuenta de sus diferentes aspectos. Nuestra conciencia moral ha de tener en cuenta la diversidad de nuestros problemas morales, y ha de ser lo suficientemente flexible como para adoptar diferentes perspectivas para tratar de problemas distintos. Algunas de las teorías éticas funcionan bien a ciertos niveles, pero son inútiles en otros. Por ejemplo, la ética Kantiana enfatiza el efecto de nuestras acciones en los demás humanes, pero se olvida de sus efectos en nosotros mismos o en la biosfera.

En general, los enfoques contractualistas de la ética sirven para realizar cuestiones como el cumplimiento de las promesas o el pago de las deudas, pero fracasan cuando se aplican a nuestras relaciones con los infantes o con los animales. El utilitarismo analiza bien alguna de estas cuestiones, pero no proporciona una plataforma fiable para asegurar las libertades individuales o para enfocar la problemática ecológica. Ninguna teoría ética simple es la panacea de todos los problemas morales. El conflicto moral entre perspectivas o intuiciones diferentes es a veces inevitable. A lo más que podemos aspirar es a alcanzar un compromiso práctico, que tenga en cuenta todos los aspectos relevantes de la cuestión.

La Física ha avanzado mucho más que la ética, pero ni siquiera en física hemos logrado la teoría unificada; mucho menos en ética. No existe la teoría o esquema ético que solucione todos nuestros problemas morales por aplicación uniforme del mismo principio, regla o fórmula. En física aplicamos teorías distintas en campos diversos: en cosmología usamos la teoría general de la relatividad, pero en física de partículas preferimos la teoría cuántica de campos. El enjuiciar las actuaciones humanas no es más sencillo que el describirlas. No hay teoría social ni fórmula simple que nos permita resumir y predecir la conducta humana en todos sus detalles. Si la hubiera, no necesitaríamos leer el diario para enterarnos de lo que pasa; nos bastaría con hacer deducciones a partir de la fórmula. Tampoco (todavía menos) hay una fórmula simple que resuma la ética. Las ofrecidas hasta ahora no funcionan más que en ciertos casos. Ojalá hubiera tal fórmula mágica, tal máquina conceptual de justificar morales. Nos ahorraría muchos dilemas y quebraderos de cabeza. Mientras no se encuentre, tendremos que seguir reconstruyendo inacabablemente nuestra propia moral, como en la metáfora del barco de Neurath, que se va reconstruyendo mientras navega; tendremos que seguir avanzando a tientas en la oscuridad, por ensayo y error, echando mano en nuestras deliberaciones de todos los heteróclitos recursos de los que disponemos, desde nuestras inclinaciones congénitas hasta nuestras teorías filosóficas, desde los datos científicos objetivos hasta nuestra subjetiva experiencia de la vida, desde el cálculo hasta la compasión. Ojalá fuera todo más sencillo, pero no lo es.

Por lo precisado con anterioridad de lo difícil por no decir imposible, que le resulta al ser humano el ponerse de acuerdo, y reflexionar sobre la ética o moral casualmente por la visión diferente que cada uno tiene del otro, es esta una misión arto difícil, intentada por el hombre desde que este puede comunicarse de alguna forma hasta hoy en día pero sin mayor éxito.

Bibliografía

  • KAPUSCINSKI, R. (2005): Los cinco sentidos del periodista (estar, ver, oír, compartir, pensar) Ediciones APM, Madrid
  • DEL ARCO, J. (2004): Ética para la sociedad de la red. Ed. Dykinson, S.L., Madrid
  • MARÍN L. (2000): Los contenidos ilícitos y nocivos en internet Ed. Fundación Retevisión, Madrid
  • MOSTERÍN, J. (2006) La naturaleza humana Ed. Espasa Calpe, Madrid

Notas

Rizchard Kapuscinski: Los cinco sentidos del periodista, 2006
Lucía Marín: Los contenidos Ilícitos y Nocivos en Internet
J. Del Arco: Ética para la Sociedad Red
Ibidem : “La necesidad de una cuarta generación de Derechos Humanos” (Pág. 32) en Ética para la Sociedad Red
Ibidem : “La necesidad de una cuarta generación de Derechos Humanos” (Pág. 32) en Ética para la Sociedad Red
Jesús Mosterín La Naturaleza Humana

 

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